Un grupo internacional de astrónomos, entre ellos investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha capturado con el Telescopio Webb, imágenes de W51A, una de las regiones de formación estelar más densas y caóticas de la Vía Láctea. Los nuevos datos están ayudando a comprender las características de esos inmensos pesebres, dominados por las estrellas más masivas recién nacidas.
Las estrellas masivas son fundamentales para entender cada aspecto de la evolución cósmica, desde el comportamiento de las nebulosas, hasta el desarrollo de las galaxias, pasando por la formación de estrellas de todo tipo.
Por eso, estudiarlas en sus primeras etapas, cuando aún están embebidas de las densas nubes de gas y polvo, es una de las ramas más importantes en astrofísica. «Las estrellas de alta masa, si bien son más escasas que las estrellas como nuestro Sol, liberan mucha más energía, al punto que constituyen la principal fuente de esta en la Galaxia», dice Roberto Galván Madrid, doctor en astrofísica e investigador en el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM, y coautor del estudio de la región W51A.

Situada a unos 17,600 años luz, en dirección de la constelación de Sagitario, W51A es cosa excepcional. «De los sitios que forman estrellas masivas, la nube W51 es una de las más prominentes en la Vía Láctea. Su estudio permite entender cómo se forman los cúmulos estelares más masivos, en este caso con decenas de miles de estrellas, de las cuales varias decenas son masivas», dice el Dr. Galván Madrid.
En este nuevo estudio, los científicos utilizaron los instrumentos NIRCam y MIRI del Webb para diseccionar a W51A con una resolución sin precedentes. La gran revelación de estas imágenes es la marcada diferencia entre los dos protocúmulos principales del complejo, llamados W51-E y W51-IRS2.

Por un lado, el Webb ha detectado intrincados filamentos de polvo que convergen hacia W51-E, lo que sugiere que este cúmulo todavía está «alimentándose» activamente de gas.
Y en un contraste muy interesante, la región alrededor de W51-IRS2 parece haber sido «limpiada». Apoyando la hipótesis de que la retroalimentación, la energía emitida por las estrellas ya formadas, está expulsando el material circundante y deteniendo la caída de nuevo gas hacia el cúmulo.

En las nuevas imágenes, los científicos han detectado zonas de emisión excepcionalmente brillantes. Una de ellas, al norte de W51-IRS2, parece ser un chorro o jet protostelar masivo que impacta violentamente contra el medio interestelar denso, creando uno de los choques más energéticos conocidos en su tipo.
«Las nuevas observaciones con el Webb son particularmente útiles para detectar a las estrellas masivas en las etapas en que están ganando masa más aceleradamente, cuando aún se les considera protoestrellas», comenta el investigador del IRyA.

Finalmente, al comparar las imágenes del Webb con los datos del radiotelescopio ALMA, los científicos descubrieron que en luz infrarroja solo detectan el 11% de las fuentes compactas presentes en la zona, pero que son reconocibles fácilmente en ondas de radio y microondas.
Esto indica que la gran mayoría de las estrellas en W51A aún están en proceso de formación y siguen ocultas, embebidas tras capullos de polvo y gas tan fríos y densos que ni siquiera la mirada del telescopio espacial puede penetrarlos por completo.
El artículo científico con el estudio de W51A se publicó en la revista The Astronomical Journal Letters con el título «A JWST NIRCam/MIRI View of the W51A High-mass Star-forming Region». En este trabajo también participaron los doctores Jesús Hernández, Carlos Román Zúñiga, Joel Sánchez-Bermúdez y Aida Wofford, todos ellos investigadores de la UNAM.
Referencia: Massive Stars in the Making
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