Durante cientos de miles de años, antes de colapsar definitivamente, las estrellas similares a nuestro Sol experimentan una serie de espasmos violentos y asimétricos. De acuerdo con una reciente investigación en curso, estas reacciones finales provocan que la estrella reciba miles de pequeños empujones, suficientes para alterar su trayectoria.
La Tercera Ley de Newton es bien conocida: «para cada acción hay una reacción igual y opuesta». Si dos chicos en patines se paran de frente y uno de ellos empuja al otro, ambos se mueven. De hecho, esta misma ley física es la que permite que los cohetes sean impulsados y que fuera de la atmósfera, los satélites y telescopios espaciales lleguen a sus órbitas.
Bien pues llevado a terreno de las estrellas, los científicos tratan de entender qué ocurre con ellas cuando en sus últimas etapas arrojan materiales en todas direcciones.

Presentado el pasado 15 de junio de 2026 en la reunión 248 de la Sociedad Astronómica Americana en Pasadena, el modelo desarrollado por Jim Fuller, astrofísico teórico de la Universidad Caltech, ofrece una nueva perspectiva sobre la fase de gigante roja, previa al final de las estrellas como el Sol.
Las simulaciones por computadora muestran que el plasma burbujeante de las capas externas no escapa al espacio de forma uniforme. Por el contrario, gigantescas porciones son eyectadas de manera caótica. Aplicando la tercera ley de Newton, cada masa expulsada genera un retroceso en la estrella, similar al impulso del empujón de los chicos en patines.

Fuller calcula que una gigante roja sufrirá alrededor de 10,000 de estos empujones a lo largo de su agonía. Cada sacudida individual apenas acelera la estrellas unos cuantos metros por segundo. Sin embargo, la acumulación de estas alteraciones direccionales resulta en un desplazamiento neto. Al final del proceso, el denso núcleo remanente, llamado enana blanca, viaja a aproximadamente un kilómetro por segundo en una dirección aleatoria.
Este fenómeno explica muy bien algunas observaciones en sistemas binarios de estrellas. Resulta que los pares de soles que tienen órbitas amplias se vuelven inusualmente raros una vez que una de las estrellas envejece hasta ser enana blanca.

El nuevo modelo explica que, si la velocidad orbital es menor a la de este empujón acumulado, la fuerza gravitatoria se rompe y las compañeras estelares se separan definitivamente. En el escenario más dramático, los tirones asimétricos pueden causar que la gigante roja colisione con su estrella compañera, detonando una explosión colosal.
En el caso del Sol, esta investigación nos permite explorar los diferentes escenarios cuando todo llegue a su fin.
Referencia: A Star’s Death Throes Involves a Lot of Kicking
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