El telescopio de la Agencia Espacial Europea (ESA) registró una población de 31 cuásares primitivos situados en los albores del cosmos. Entre este grupo, los investigadores identificaron dos colosos brillando con la intensidad de un billón de soles, cuyos núcleos galácticos activos emergieron cuando el Universo tenía apenas 670 millones de años, lo que equivale apenas al 5 % de su edad actual.

Los cuásares (que no debemos confundir con los púlsares) representan una fase breve y violenta en la juventud de las galaxias. Se activan cuando ingentes cantidades de gas y polvo caen en espiral hacia un agujero negro supermasivo central. Durante esta caída, el material se calienta por fricción a millones de grados Celsius, liberando torrentes de radiación tan extremos que el núcleo opaca la luz de las miles de millones de estrellas del resto de la galaxia. El hallazgo de estos objetos no es fácil: debido a la expansión del universo, su luz primordial se ha estirado a lo largo del viaje, desplazándose hacia la parte infrarroja del espectro y perdiendo intensidad, lo que los vuelve extremadamente esquivos y fáciles de confundir con estrellas dentro de la Vía Láctea.

Para superar este desafío, la misión Euclid echó mano de su visión infrarroja profunda y su campo de visión descomunal. Diseñado originalmente para cartografiar la estructura a gran escala del Universo, Euclid se lanzó en julio de 2023 y entro en operaciones rutinarias en febrero de 2024. Desde entonces ha demostrado ser una herramienta infalible para desvelar los misterios de la materia y la energía oscura, y para censar las poblaciones galácticas en áreas enormes del cielo.
La confirmación y mediciones precisas de las distancias de los cuásares se logró mediante el cálculo del redshift, es decir, del desplazamiento de líneas espectrales debidas a la expansión del Universo. En un comunicado de la ESA y en un artículo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, los científicos reportaron que 12 de estos cuásares se sitúan en un redshift superior a 7.0. Los dos campeones de la muestra, catalogados como EUCL J172902.75+641018.1 y EUCL J125308.55+705432.3, arrojaron marcas de 7.77 y 7.69 respectivamente. Estas cifras confirman que la luz viajó durante más de 13 mil millones de años luz antes de impactar las cámaras de Euclid, superando el récord previo de 7.64 establecido en 2021.

Estos descubrimientos no solo duplican el número de cuásares conocidos en épocas tan tempranas, sino que ofrecen una ventana directa a la «Época de Reionización», ese periodo en el que la radiación de las primeras estrellas y agujeros negros dispersó la densa niebla de hidrógeno neutro que sumía al cosmos en la oscuridad. Euclid seguirá observando hasta completar el mapa de un tercio de todo el cielo, donde podrían encontrarse cientos de objetos similares. Entender cómo surgieron agujeros negros tan masivos y galaxias tan maduras en una fase tan temprana del Universo es hoy uno de los mayores rompecabezas de la astrofísica moderna, algo que Euclid está ayudando a resolver.
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