Esta supernova sugiere una nueva forma en que las estrellas masivas terminan sus vidas

Un equipo internacional de astrónomos ha capturado el momento en que una estrella masiva llegó al final de su vida, en una galaxia a 500 millones de años luz de la Tierra. La detección del destello transitorio y su posterior supernova, llamada SN 2026gzf, marca la primera vez que el satélite Einstein Probe registra la onda de choque en una rara supernova, revelando un comportamiento astrofísico imprevisto.

El fenómeno, conocido en física estelar como «brote de choque» (shock breakout), ocurre cuando la poderosa onda expansiva generada en el corazón de una estrella atraviesa su superficie. En ese milisegundo, una ráfaga súbita de rayos X escapa al espacio, revelando la densidad y las dimensiones de la estrella antes de su colapso. Poco después, la explosión genera rayos gamma y chorros de gas a velocidades cercanas a las de la luz. Los astrónomos llaman a este tipo de supernovas Ic con líneas anchas.

Sin embargo, SN 2026gzf, en principio una Ic con líneas anchas, rompió el esquema establecido. Las observaciones de seguimiento llevadas a cabo por el Observatorio de Rayos X Chandra y el radiointerferómetro Very Large Array descartaron de forma categórica la existencia de un chorro relativista o de un destello posterior de alta energía.

Entonces, ¿qué ocurrió con el potente chorro de partículas que debía acompañar a esta explosión? Los astrónomos piensan que el motor central de la estrella intentó expulsar un haz de alta energía, pero este terminó sofocado en el interior del propio material estelar.

Imágenes de la evolución de la supernova SN 2026gzf vista por varios telescopios. Imagen: NSF–DOE Vera C. Rubin Observatory/NOIRLab/SLAC/AURA

El análisis espectroscópico coordinado con instrumentos terrestres como la Cámara de Energía Oscura (DECam), el Instrumento Espectroscópico para la Energía Oscura (DESI) y los telescopios Gemini, en Chile, confirmó que el objeto progenitor era una estrella de tipo Wolf-Rayet, nacida originalmente con unas 20 veces la masa del Sol. Durante sus momentos finales, la estrella sufrió episodios irregulares y violentos de pérdida de masa que la despojaron por completo de sus capas de hidrógeno y helio. Esta pérdida de materiales creó envolventes estratificadas responsable del destello de rayos X, pero también de la contención de los rayos gamma.

Los astrónomos seguirán buscando más eventos que permitan comprobar si todas las estrellas despojadas de su envoltura tienen un «estilo de vida» similar antes del colapso y si estas podrían ser un eslabón perdido entre las supernovas ordinarias y las explosiones cargadas de chorros relativistas.


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