Detectan emisiones de radio en Beta Pictoris b

Astrónomos han detectado, por primera vez, emisiones de radio provenientes directamente de un exoplaneta, abriendo la puerta a investigaciones directas sobre el campo magnético de esos mundos y la interacción con sus estrellas progenitoras.

Se trata de Beta Pictoris b, un mundo masivo, con 11.9 veces la masa de Júpiter, un radio 1.45 veces mayor que el de nuestro gigante de gas y ubicado a 64 años luz de la Tierra. El exoplaneta orbita su estrella a unas 10 unidades astronómicas y todo este sistema planetario apenas tiene unos 23 millones de años de edad, nada si lo comparamos con los 4600 millones de años de nuestro sistema solar.

Esta marcada juventud explica por qué el exoplaneta mantiene una temperatura superficial de 1469 grados Celsius, producto del calor residual de su propia contracción gravitacional.

Una escena del espacio que muestra varios planetas orbitando alrededor de una estrella brillante, con un fondo estrellado y nubes cósmicas.
Representación del sistema planetario Beta Pictoris.

Hasta la fecha, el estudio de exoplanetas se centra en observaciones de luz visible o infrarroja, captándolos en imágenes directas o mediante el oscurecimiento temporal que provocan al cruzar frente a sus estrellas. Sin embargo, utilizando la potente red de radiotelescopios MeerKAT ubicada en Sudáfrica, investigadores lograron aislar una señal de radio que todo indica, proviene de Beta Pictoris b, revelando un campo magnético colosal que supera los 1.25 kilogauss.

Un planeta rodeado de corrientes de energía azul en un fondo oscuro.
Representación de las líneas de campo magnético de Beta Pictoris b.

Pero, ¿Cuál es origen de esta intensa radiación? Para visualizarlo, pensemos en una monumental turbina electromagnética. Beta Pictoris b gira sobre sí mismo a una velocidad vertiginosa, completando su día en tan solo 9 horas. Esta furiosa rotación alimenta un dinamo interno que genera el campo magnético del planeta. Cuando los electrones del viento estelar son capturados por este campo, se aceleran en espiral hacia los polos magnéticos, generando ráfagas de radio polarizada que delata la presencia de auroras.

El análisis arroja que la fuerza magnética del exoplaneta es al menos cuatro veces superior a la de su propia estrella, la cual apenas alcanza los 0.3 kilogauss. Este descubrimiento en su conjunto valida las complejas teorías físicas sobre el magnetismo en mundos gigantes y respalda futuros proyectos para sondear los escudos magnéticos de exoplanetas distantes, un factor absolutamente crítico para comprender la estructura interna y la eventual habitabilidad de los que están por descubrirse.

Este trabajo fue publicado en el sitio Arxiv y se mantiene a la espera de la revisión por pares. Esperamos ver la edición en una revista especializada en los próximos meses.


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