Dos equipos internacionales de astrónomos han revelado la existencia de un tercer exoplaneta gigante en Beta Pictoris, uno de los sistemas estelares más estudiados en la Vía Láctea. Bautizado como Beta Pictoris d, este nuevo mundo no solo representa una pieza fundamental en el rompecabezas de su estructura planetaria, sino que la forma en que se descubrió representa un avance importante en las técnicas de observación astronómica.

Situado a unos 64 años luz de la Tierra, el sistema Beta Pictoris es, en términos astronómicos, un recién nacido. Tiene apenas 23 millones de años, y representa una versión joven, conpleja y caótica de lo que alguna vez fue nuestro propio sistema solar. En la década de 1980 astrónomos obtuvieron la primera imagen de su inmenso disco de escombros, convirtiéndose en uno de los principales laboratorios para observar en «tiempo real» cómo los planetas nacen, migran y esculpen su entorno.
Hasta ahora, se conocía la existencia de sólo dos gigantes gaseosos en este sistema: Beta Pictoris b y Beta Pictoris c, descubiertos en 2010 y 2019, respectivamente. Ambos tienen aproximadamente nueve veces la masa de Júpiter. Sin embargo, los modelos dinámicos sugerían que algo faltaba. El disco de polvo y rocas presentaba un borde interno demasiado lejano y un comportamiento exocometario que los dos planetas interiores no podían explicar por sí solos. Así, la confirmación de Beta Pictoris resuelve este enigma de décadas.

Los datos recabados por dos grupos de investigación, cuyos trabajos fueron publicados en la revista The Astrophysical Journal Letters, arrojan un perfil fascinante del nuevo exoplaneta. Beta Pictoris d es el menos masivo del sistema, con unas 2.4 veces la masa de Júpiter y un radio 1.2 veces mayor que el de nuestro gigante de gas.
Su órbita es extensa, situándose a unas 26 a 30 unidades astronómicas de su estrella. Para comparar, esta distancia es análoga a la región que ocupa Neptuno en nuestro sistema solar. Desde ahí, el planeta tarda alrededor de 91 años terrestres en completar una sola vuelta alrededor de su estrella. A pesar de encontrarse en la periferia del sistema, Beta Pictoris d no es un mundo helado. Al ser un planeta tan joven, aún conserva mucho del calor residual de su formación gravitacional, lo que eleva su temperatura superficial a unos 327 grados Celsius.
Las observaciones hechas con los enormes telescopios VLT en Chile y el telescopio James Webb desde el espacio, permitieron a los astrónomos analizar la atmósfera de Beta Pictoris d, revelando una riqueza química notable, dominada por firmas claras de monóxido de carbono, agua y metano, así como dióxido de carbono. Su composición lo convierte en un mundo altamente enriquecido en metales, lo que sugiere que acumuló inmensas cantidades de material sólido durante su nacimiento en el disco protoplanetario.

Finalmente, este descubrimiento reafirma a Beta Pictoris como uno de los sistemas exoplanetarios más importantes descubiertos hasta ahora, no sólo porque fuimos capaces de fotografiado directamente, sino que además, su estudio en conjunto reafirma que la combinación de telescopios terrestres y del Webb son fundamentales para avanzar en la nueva era de los descubrimientos exoplanetarios.
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