Un enigmático objeto situado a 11,800 millones de años luz de la Tierra podría ser el eslabón perdido en la evolución de los agujeros negros supermasivos. Al combinar la aguda visión infrarroja del Telescopio James Webb con datos del Observatorio de Rayos X Chandra, astrónomos han descubierto un inusual «punto de rayos X» que podría aclarar la naturaleza de estos objetos primitivos.
Poco después de iniciar sus operaciones en 2022, el telescopio Webb detectó cientos de fuentes distantes bautizadas como «pequeños puntos rojos» (LRD, por sus siglas en inglés). Los astrofísicos sospechaban que estos objetos albergaban agujeros negros en rápido crecimiento, pero además tenían indicios de que estaban rodeados por nubes de gas extremadamente densas. Estas capas bloqueaban la emisión de alta energía, haciéndolos invisibles para los observatorios de rayos X.

Sin embargo, un objeto recién identificado, catalogado como 3DHST-AEGIS-12014, parece ser diferente. Aunque comparte el tamaño, el color y la inmensa lejanía de los misteriosos puntos rojos, este emite claramente en rayos X.
Para los astrónomos, esta firma lumínica es evidencia de una fase de transición crucial en la vida de las galaxias. A medida que el agujero negro devora y expulsa buena parte del material que lo rodea, la espesa nube de gas comienza a fracturarse, dejando pasar la radiación generada por la materia que cae hacia el horizonte de eventos. Las observaciones incluso detectaron sutiles variaciones en el brillo de los rayos X, confirmando que bloques de gas denso pasan intermitentemente frente a la fuente central, eclipsándola de forma parcial.
Juntando toda la información, los LRD podrían ser sólo una etapa evolutiva entre las semillas cósmicas de agujeros negros supermasivos y las galaxias de núcleos activos que vemos en la parte más cercana del Universo.
Referencia: NASA Connects Little Red Dots with Chandra, Webb
Descubre más desde HOY EN EL COSMOS
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
