El sorpresivo «apagón» de las estrellas parecidas al Sol

Cualquier parecido con «Project Hail Mary» es pura casualidad: un nuevo estudio revela que las estrellas jóvenes con masas similares a nuestro Sol están bajando en brillo de forma mucho más abrupta de lo que se pensaba, por lo menos así es en rayos X. Este fenómeno en realidad no significa un colapso estelar, sino que representa una noticia extraordinaria para la búsqueda de habitabilidad: al disminuir el azote de la radiación de alta energía, los exoplanetas que las orbitan tienen mayores probabilidades de conservar sus atmósferas.

A estas alturas creo que todos vimos o leímos ya «Project Hail Mary» («Proyecto Salvación» en España o «Proyecto Fin del Mundo» en latinoamérica). Así que esta noticia real seguramente les sonará un poco.

Resulta que un equipo de investigación usó observaciones del Telescopio Chandra de rayos X, para analizar la emisión en esta luz energética de ocho cúmulos estelares, con edades comprendidas entre los 45 y los 750 millones de años. Al observar las estrellas que superaban la marca de los 100 millones de años, los científicos descubrieron una anomalía muy interesante: emiten entre un cuarto y un tercio de la radiación X esperada. Los datos revelan que la producción de rayos X en esta etapa adolescente decae 15 veces más rápido de lo que predecían los modelos teóricos tradicionales.

Comparación de imágenes del cúmulo estelar Trumpler 3 en luz visible (izq) y rayos x (der). Imagen: NASA/CXC/PanSTARRS

¿Y porqué ocurre esto? Bueno, todo parece indicar que se trata de un fenómeno de origen interno y completamente natural. A medida que las estrellas tipo solar maduran, el mecanismo dinámico que genera sus campos magnéticos pierde eficiencia aceleradamente.

A modo de ejemplo, una estrella jóven, de apenas tres millones de años, bombardea su entorno con mil veces más rayos X que el Sol actualmente. Sin embargo, gracias al rápido proceso de «enfriamiento magnético» observado en este trabajo, para cuando el astro alcanza los 100 millones de años, su brillo en rayos X es apenas 40 veces superior al de nuestro Sol, cuya edad actual ronda los 4,600 millones de años.

Comparación de imágenes del cúmulo estelar NGC 2301 en luz visible (izq) y rayos x (der). Imagen: NASA/CXC/PanSTARRS

Lejos del escenario de ciencia ficción, propuesto magistralmente en «Project Hail Mary», donde agentes externos consumen la energía estelar, el declive natural en las estrellas observadas con Chandra funciona de alguna manera como una bendición. La radiación X extrema tiene el poder de erosionar las atmósferas planetarias y aniquilar los precursores de moléculas orgánicas.

Pero al confirmar que las estrellas similares al Sol se calman en etapas tempranas, algo que pudo pasar en nuestro propio sistema solar, las posibilidades de encontrar vida en planetas orbitando este tipo de estrellas aumenta. Después de todo, una tregua similar hace miles de millones de años, pudo haber ofrecido las condiciones ideales para que la vida floreciera en la Tierra.

Referencia: NASA Finds Young Stars Dim in X-rays Surprisingly Quickly


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