Las estrellas similares a nuestro Sol no terminan sus días con una explosión violenta. Ellas prefiere un retiro más tranquilo y pausado, transformándose en complejas estructuras que los astrónomos llaman nebulosas planetarias. Pero antes de alcanzar ese estado brillante y colorido, atraviesan una fase muy corta y enigmática conocida como «pre-planetaria». Y ahora, gracias a la mirada del Telescopio Hubble, tenemos un primer plano para observar este proceso en la Nebulosa del Huevo.

Ubicada a unos 1,000 años luz en dirección de la constelación de Cisne, esta nebulosa (también catalogada como CRL 2688) es un objeto fascinante. A diferencia de otras como la famosa Nebulosa de la Hélice o la Mariposa, donde el gas brilla por la intensa radiación ultravioleta del núcleo, la Nebulosa del Huevo brilla simplemente por reflexión. La luz de la estrella central, que está completamente oculta tras una densa banda de polvo, escapa por los puntos más transparentes de su «capullo», iluminando el material expulsado como si fueran los reflectores de un teatro.

Lo que hace que esta nueva imagen del Hubble sea especial es la nitidez con la que se aprecian unos arcos concéntricos que rodean al sistema. Estas estructuras sugieren que la estrella no expulsó su masa de forma caótica, sino a través de pulsos ordenados. Además, los científicos han detectado chorros gemelos de gas que perforan estos arcos a gran velocidad.
La simetría de estos chorros es tan perfecta que apunta a la presencia de estrellas compañeras ocultas en el centro, cuya gravedad actúa esculpiendo el gas.

Esta fase pre-planetaria es extremadamente corta en términos astronómicos: dura apenas unos pocos miles de años. Al comparar estos datos con observaciones de hace una década, los astrónomos pueden medir exactamente cómo evoluciona la estructura del polvo en tiempo real.
Esta postal no es solo una curiosidad sobre estrellas lejanas; es una mirada a nuestro propio origen. El polvo de carbono que vemos expulsado en la Nebulosa del Huevo es el mismo tipo de material que, hace 4,500 millones de años, sembró el disco protoplanetario del que nacieron la Tierra y los demás planetas de nuestro sistema.
Referencia: Hubble captures light show around rapidly dying star
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