Cuando miramos el cielo nocturno desde un lugar realmente oscuro, parece como si estuviéramos dentro de una cúpula celeste, donde las estrellas cuelgan a la misma distancia de nosotros. Nuestros ojos observan los puntos más brillantes, rápidamente nuestro cerebro los une y crea de forma admirable patrones familiares: cucharones, cruces, arcos, animales o personas.
Es una ilusión óptica en 2D. Sin embargo, hoy sabemos que el Universo es tridimensional y encontrar las distancias a los objetos cósmicos es uno de los retos más grandes en astrofísica. Por eso, el trabajo científico que les presento hoy es están relevante.
Un grupo internacional de astrónomos unieron fuerzas en un proyecto llamado ODIN (One-hundred-deg2 DECam Imaging in Narrowbands) para mapear en 3D cúmulos de galaxias, es decir aglomeración con cientos o miles de galaxias unidas por la gravedad de la materia oscura. Para esto, utilizaron imágenes muy profundas capturadas con la Cámara de Energía Oscura (DECam) instalada en el Telescopio Víctor M. Blanco en Chile.
La recopilación de datos duró más de 100 noches a lo largo de tres años y los científicos se enfocaron en unos 150 protocúmulos distantes. Para obtener la profundidad tridimensional, emplearon poderosos espectrógrafos instalados en otros telescopios en Chile, Hawaii y Nuevo México.


De entre todos los objetos encontrados resaltó uno llamado COSMOS-z3.1-A, un titánico complejo de galaxias ubicado en una época en la que el universo apenas tenía 2,100 millones de años. Este mega conjunto de galaxias resulto ser un proto-supercúmulo colosal, de millones de años luz de longitud, con diez picos de densidad distintos y una masa actual equivalente a 5,000 veces la de la Vía Láctea.
Los astrónomos estiman que la nueva aglomeración galáctica evolucionará hasta superar la masa del colosal Cúmulo de Coma, uno de los más grandes en nuestro universo local.

Además de mapear este «cúmulo de cúmulos», el estudio analizó las gigantescas nubes de gas hidrógeno conocidas como «Blobs» de Lyman-alfa, que delatan la formación galáctica. En lugar de residir en el núcleo denso del cúmulo, estas nubes parecen habitar en las periferias este y en los filamentos de la red cósmica. Todo indica que funcionan como deltas de ríos cósmicos que alimentan de gas frío a los halos masivos a medida que la materia cae hacia ellos.
El descubrimiento de COSMOS-z3.1-A, anunciado por el NOIRLab en una nota de prensa, fue una tarea monumental, como su propio tamaño, y lo podemos imaginar como un enorme archipiélago de galaxias que se van uniendo de lo más pequeño a lo más grande y que con el paso del tiempo formarán una mega estructura más esférica y estable, como las que vemos en el universo de hoy.
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