Esta semana, una misión espacial japonesa comienza una ambiciosa historia por convertirse en la primera nave en regresar a la Tierra con muestras de la pequeña luna marciana Fobos.
Se trata de la sonda MMX (Martian Moons eXploration), un proyecto de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), en colaboración con la ESA (Europa), NASA (Estados Unidos), CNES (Francia) y DLR (Alemania), cuyo lanzamiento será a bordo de un cohete H3 desde el Centro Espacial de Tanegashima, a las 04:41 del 20 de octubre de 2026, hora local de Japón (19:41 UTC / 15:41 EDT del 19 de octubre).
Fobos, el objetivo de MMX, es una roca irregular de apenas 22 kilómetros de diámetro que orbita a una distancia asombrosamente cercana de unos 5 989 km de la superficie marciana.


La misión busca responder uno de los debates más prolongados en ciencias planetarias: el origen de Fobos y su compañera Deimos.
La comunidad científica mantiene dos hipótesis principales. La primera plantea que ambas lunas son producto de un impacto colosal contra Marte, lo que explicaría sus órbitas ecuatoriales casi circulares. Si este es el caso, la MMX debería encontrar restos de lava cristalizada forjada a miles de grados Celsius, con silicatos ricos en olivino y piroxeno.
La hipótesis alternativa sugiere que se trata de asteroides independientes capturados por la modesta gravedad marciana. De confirmarse esto último, el análisis químico revelará condritas carbonáceas y proporciones de deuterio características del sistema solar exterior.

Para resolver el enigma, la sonda viajara un año, entrará en órbita alrededor del planeta rojo en agosto de 2027 y orbitará Fobos a partir de septiembre de ese mismo año. Una de las primeras tareas será mapear su superficie a la distancia y medir la emisión de rayos gamma y neutrones estimulados por rayos cósmicos. Posterormente, en 2029, liberará a Idefix, un pequeño explorador de 25 kilogramos que buscará el sitio óptimo para el descenso de la nave nodriza.
En 2030, la nave espacial principal aterrizará en Fobos para recoger muestras y empaquetarlas en un módulo de retorno para el viaje de vuelta a la Tierra. Se planea extraer aproximadamente 10 gramos de material geológico inalterado mediante un sistema de proyectil y un mecanismo neumático. Finalmente, la cápsula con los materiales recolectados serán mandadas de regreso y aterrizará en Australia en 2031.


Uno de los principales tesoros de Fobos, y que desde luego objetivo de MMX, es que al estar tan cerca de Marte, este ha actuado como un sumidero gravitacional durante miles de millones de años. Los científicos estiman que un 1% del material recogido po MMX será roca marciana expulsada por impactos pasados, ofreciéndonos muestras de Marte de forma indirecta, con la posibilidad de hallar materia orgánica primitiva protegida en el subsuelo.
Incluso después de que la misión haya concluido, las futuras generaciones de científicos estudiarán las muestras de Fobos con instrumentos aún más avanzados; las muestras traídas a la Tierra serán un regalo que ayudará a comprender la verdadera historia geológica de nuestro vecino planetario.
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