Astrónomos, usando los telescopios Hubble y Swift, están acotando poco a poco las características del tercer objeto interestelar confirmado, el cometa 3I/ATLAS. Entre otras cosas, su velocidad récord, un tamaño de núcleo mayor al esperado y los iones OH recien encontrados, desafían lo que sabemos sobre la formación de planetesimales más allá de nuestro Sistema Solar.
El cometa 3I/ATLAS, un visitante del espacio profundo descubierto por el sistema ATLAS el 1 de julio de 2025, ha revelado nuevos y sorprendentes secretos gracias a las observaciones del Telescopio Espacial Hubble y el Observatorio Neil Gehrels Swift. La combinación de estos datos no solo proporciona una de las vistas más nítidas de este objeto, sino que también ofrece pistas cruciales sobre su composición y origen.

Las observaciones del Hubble permitieron a los astrónomos acotar el tamaño del núcleo, estimando su diámetro máximo en 5.6 kilómetros, aunque aún no se puede ver directamente. La imagen también capturó una columna de polvo eyectada por la radiación solar y el inicio de una cola de polvo, un comportamiento similar al de los cometas de nuestro propio Sistema Solar. La gran diferencia, sin embargo, es su origen: este cometa proviene de otro sistema estelar en algún lugar de la Vía Láctea.


Aún más intrigante fue la detección de actividad de agua por parte del Observatorio Swift. La emisión de moléculas hidroxilo (OH), un subproducto de la sublimación del hielo de agua, fue confirmada cuando el cometa se encontraba a 3.51 unidades astronómicas (au) del Sol, una distancia donde la sublimación del agua suele ser ineficiente. Los investigadores calculan una producción de agua de 40 kg por segundo, un ritmo que sugiere que más del 20% de su superficie está activa, un nivel de actividad mucho mayor que el de la mayoría de los cometas del Sistema Solar.

Lo que vamos sabiendo de 3I/ATLAS es interesante y un poco desconcertante a la vez. Por un lado, su pequeña cauda, el tamaño y su tasa de eyección de materiales es normal y común a los cometas que conocemos. Pero la gran actividad de iones OH detectada por Swift, podría ser indicativo de una laguna en nuestro conocimiento sobre la formación de planetesimales en sistemas con baja metalicidad (pobres en elementos pesados).
Finalmente, este cometa viaja a una velocidad vertiginosa de 210,000 kilómetros por hora, la más alta jamás registrada para un visitante de nuestro Sistema Solar.
Esta velocidad es la evidencia de una travesía interestelar de miles de millones de años, donde la gravedad de incontables estrellas y nebulosas lo impulsó. Los astrónomos continuarán observándolo de cerca, con la esperanza de que telescopios como el James Webb ayuden a desentrañar su misteriosa composición y la historia que trae consigo.
Fuentes: Hubble makes size estimate of interstellar comet y Water Detection in the Interstellar Object 3I/ATLAS
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