La imagen capturada por la Cámara de Energía Oscura ha desvelado un vasto puente de luz que conecta dos cúmulos de galaxias en plena colisión. Este delicado resplandor, conocido como luz intracumular, ofrece una ventana única a la historia de estas gigantescas estructuras y a la enigmática materia oscura que las rodea.
Una impresionante imagen, resultado de 28 horas de observación con la Cámara de Energía Oscura (DECam) en el Telescopio Víctor M. Blanco en Chile, nos presenta a Abell 3667, un cúmulo de galaxias a más de 700 millones de años luz de distancia, en pleno proceso de fusión.

Los cúmulos de galaxias son las estructuras más grandes del universo, y comprender cómo se forman y evolucionan es crucial para la astrofísica. No solo nos hablan de la historia del cosmos, sino que también nos dan pistas sobre la naturaleza de la materia oscura, el material invisible que domina su masa.
La clave para desentrañar esta historia es la luz intraclúster o intracumular, un débil resplandor emitido por estrellas que han sido arrancadas de sus galaxias por la inmensa gravedad del cúmulo en formación. Estas estrellas actúan como susurrantes testigos de las interacciones galácticas del pasado.


La imagen de DECam destaca este delicado resplandor en Abell 3667. En el centro, un brillante puente de estrellas huérfanas se extiende, conectando los corazones de los dos cúmulos más pequeños que se están uniendo. Este puente es una evidencia directa de la violenta fusión que está ocurriendo, formando una única y masiva conglomeración.
La fotografía, la más profunda jamás lograda de Abell 3667, también ilumina otras características sutiles. Se pueden apreciar filamentos de polvo interestelar de nuestra propia Vía Láctea, conocidos como cirros galácticos, que aparecen como débiles hebras azuladas cruzando el campo.

Este tipo de imágenes no solo son visualmente espectaculares, sino que también son un preludio de lo que el Observatorio Vera C. Rubin investigará. Durante diez años, Rubin escaneará el cielo del hemisferio sur, produciendo, entre otras cosas, millones de imágenes de alta resolución de cúmulos de galaxias.
La imagen de Abell 3667 es una tentadora muestra de lo que Rubin nos revelará, prometiendo nuevos descubrimientos que nos permitirán estudiar en detalle las poblaciones estelares y las historias de estos gigantes cósmicos.
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