El cometa interestelar 3I/ATLAS continúa su viaje por nuestro Sistema Solar, revelando secretos y complejidades sobre su química. Al venir de otra estrella, los astrónomos esperamos que tenga una composición diferente a los cometas de aquí. Sin embargo, el reto es observar esa química, entender cómo ha evolucionado en los miles de millones de años de travesía y qué nos dice sobre su lugar de nacimiento.
Para esto, contamos con múltiples instrumentos en todo el espectro electromagnético. Pero una de las herramientas más efectivas es la observación en ondas de radio. Varias moléculas muestran líneas espectrales fácilmente reconocibles y son además trazadoras de propiedades físicas y químicas.

Bien pues astrónomos han utilizado el radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica para observar a 3I/ATLAS. Los resultados, obtenidos entre finales de octubre y mediados de noviembre de 2025, confirman que el cometa está químicamente activo, liberando agua. Pero además, los científicos incluyeron un fascinante escaneo en busca de señales tecnológicas extraterrestres.
El hallazgo principal se centra en la detección de líneas espectrales de hidroxilo (OH), una molécula que suele trazar la presencia de agua, ya que se forma cuando la radiación, solar en este caso, rompe las moléculas de H2O que el cometa expulsa.

Entre el 24 de octubre y el 6 de noviembre, MeerKAT detectó las líneas de OH en absorción; es decir, el gas del cometa estaba absorbiendo la radiación de fondo en frecuencias específicas (1665 y 1667 MHz). Sin embargo, para el 11 y 12 de noviembre, la situación se invirtió y las líneas aparecieron en emisión: el cometa comenzó a «brillar» en esas mismas frecuencias de radio. Este cambio es consistente con la velocidad del cometa respecto al Sol y cómo la luz solar excita las moléculas de su coma, confirmando que 3I/ATLAS es un objeto activo, con materiales volátiles tipo cometario y no una roca inerte. Además, la actividad parece ser variable, ya que el 4 de noviembre el telescopio no detectó nada, sugiriendo que la liberación de gases puede tener pausas o fluctuaciones.

Aprovechando la increíble sensibilidad de MeerKAT, los científicos también realizaron una búsqueda de tecnofirmas usando el instrumento BLUSE. La pregunta ha surgido desde julio pasado que se descubrió: ¿podría este visitante ser una sonda artificial? El equipo del radiotelescopio escaneó el objeto buscando transmisores de radio de banda estrecha.

Y el resultado fue muy interesante. Aunque detectaron 23,689 señales, el análisis descartó todas por ser interferencia de radio humana (RFI). No se encontraron señales alienígenas, todas eran emisiones generadas por nosotros. Sin embargo, el experimento demostró la potencia del telescopio: MeerKAT fue tan sensible que habría sido capaz de detectar la señal de un teléfono móvil estándar a una distancia de 334 millones de kilómetros, la distancia a la que se encontraba el cometa en ese momento.
Estas observaciones se suman a las docenas realizadas con otros telescopios y reafirman la postura más evidente y a la vez más interesante: 3I/ATLAS es un cometa interestelar.
Referencias: Further MeerKAT observations of 1665/1667 MHz OH in absorption and emission, and a technosignature search in 3I/ATLAS
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