Un nuevo estudio basado en registros de Johannes Kepler de hace 400 años sugiere que la actividad solar era más regular de lo que se creía justo antes del enigmático Mínimo de Maunder, un periodo de inactividad solar histórica.
Astrónomos liderados por Hisashi Hayakawa de la Universidad de Nagoya han reexaminado los meticulosos dibujos de manchas solares que el célebre Johannes Kepler realizó en 1607. Estos registros, que el astrónomo hizo a simple vista y con una cámara oscura, han sido analizados con técnicas modernas para reconstruir la posición real de las manchas en la superficie solar.
El hallazgo es crucial: las manchas observadas por Kepler se encontraban en latitudes bajas, cerca del ecuador del Sol. Según la Ley de Spörer, que describe el patrón de aparición de manchas solares a lo largo de un ciclo de 11 años, esto indica que Kepler no vio el inicio de un nuevo ciclo solar, sino el final del anterior (el Ciclo Solar -14).

Este descubrimiento sitúa el mínimo solar entre 1607 y 1610, lo que implica que el ciclo siguiente (el Ciclo Solar -13, el primero documentado con telescopios) tuvo una duración normal de entre 11 y 14 años. Esto contradice teorías previas que sugerían ciclos anormalmente largos y erráticos justo antes del Mínimo de Maunder (1645-1715), un periodo de casi ausencia de manchas solares.

El estudio, publicado en Nature, demuestra cómo los registros históricos detallados pueden ser herramientas científicas valiosas. Las observaciones de Kepler, hechas hace siglos, ahora ayudan a refinar nuestra comprensión del comportamiento magnético del Sol y su actividad a largo plazo, justo antes de que entrara en esa misteriosa «gran calma».
Referencias
- Analyses of Johannes Kepler’s Sunspot Drawings in 1607: A Revised Scenario for the Solar Cycles in the Early 17th Century
- Johannes Kepler and the Case of the Disappearing Sunspots
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