El pasado 7 de abril, el planeta Urano protagonizó un singular juego cósmico de escondite al pasar directamente por delante de una estrella distante. Este evento, conocido como ocultación estelar, brindó una rara oportunidad para que un equipo internacional liderado por la NASA estudiara con detalle la atmósfera del gigante helado, utilizando telescopios terrestres para obtener datos cruciales que ayudarán a comprender su evolución y a planificar futuras misiones de exploración.
Una ocultación estelar ocurre cuando un planeta, visto desde la Tierra, transita frente a una estrella lejana. Aunque la estrella queda bloqueada brevemente por el disco planetario, la clave está en los momentos justo antes y después del bloqueo total. «A medida que Urano comenzaba a ocultar la estrella, la atmósfera del planeta refractaba la luz estelar, causando que la estrella pareciera atenuarse gradualmente antes de ser bloqueada por completo», explica William Saunders, científico planetario del Centro de Investigación Langley de la NASA y líder científico de la campaña de observación. Al medir cuidadosamente esta curva de luz desde múltiples ubicaciones, los científicos pueden determinar propiedades atmosféricas como la temperatura, densidad y presión en diferentes capas de altitud, enfocándose en este caso en la estratosfera de Urano.

Para observar este evento, que duró aproximadamente una hora y solo fue visible desde el oeste de América del Norte, el equipo de NASA Langley coordinó una colaboración sin precedentes. Más de 30 astrónomos de diversas instituciones utilizaron 18 observatorios profesionales. Los datos obtenidos permitirán a la NASA investigar cómo se transporta la energía en la atmósfera de Urano, por qué sus capas superiores son inesperadamente calientes, y además ayudarán a otros científicos a medir sus anillos, la turbulencia atmosférica y, crucialmente, a refinar su órbita precisa alrededor del Sol.
Conocer la ubicación exacta de Urano, visitado solo una vez por la sonda Voyager 2 en 1986, es más complejo de lo que parece; su posición solo se conoce con una precisión de unos 160 kilómetros (100 millas). Mejorar este dato es vital para cualquier futura misión al gigante helado. La campaña se benefició de una ocultación de prueba observada en noviembre de 2024 desde Asia, la cual permitió calibrar instrumentos y mejorar las predicciones de tiempo y posición para el evento de abril hasta precisiones de segundos y unos 200 kilómetros.

Urano, situado a casi 3 mil millones de kilómetros, posee una atmósfera de hidrógeno y helio sobre un interior fluido de «hielos» (agua, amoniaco, metano) y cuenta con 13 anillos conocidos. Aunque esta ocultación ya proporcionó datos valiosos, los científicos miran hacia el futuro. Urano ocultará varias estrellas más tenues en los próximos seis años, y se espera con interés la próxima ocultación brillante en 2031, para la cual la NASA espera poder realizar observaciones aéreas o incluso espaciales.
Estas campañas demuestran cómo observaciones coordinadas desde la Tierra siguen siendo fundamentales para desvelar los secretos de los mundos más lejanos de nuestro Sistema Solar.
Fuente: Planetary Alignment Provides NASA Rare Opportunity to Study Uranus
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