Una nueva y detallada imagen astronómica nos desvela los secretos de una región oscura del cielo: la nube molecular Circinus Oeste. Capturada por la potente Cámara de Energía Oscura (DECam), la imagen muestra una forma sinuosa y sombría contra un denso fondo estrellado. Sin embargo, esta apariencia engaña; Circinus Oeste es en realidad un fértil vivero estelar.

Las nubes moleculares son inmensas reservas de gas y polvo interestelar tan frías y densas que los átomos en su interior se unen formando moléculas. Algunas, como Circinus Oeste, son tan opacas que bloquean la luz visible de las estrellas situadas detrás, por eso el nombre de nebulosas oscuras. Esta nube en particular, ubicada a unos 2500 años luz en dirección de la constelación de Circinus, es parte de un complejo mayor que se extiende 180 años luz y contiene una masa equivalente a 250,000 soles.

Aunque las estrellas recién nacidas (conocidas en astronomía como Objetos Estelares Jóvenes o YSOs por su acrónimo en Inglés) están envueltas en material denso, delatan su presencia de varias maneras en la imagen. Por ejemplo, aprecian pequeñas bolsas de luz que irrumpen a través de las nubes oscuras, emanando desde las estrellas en formación. A menudo, estas estrellas expulsan potentes chorros de material, llamados flujos moleculares, por sus polos a cientos de kilómetros por segundo. Estos chorros, más fáciles de detectar que las propias estrellas incrustadas, chocan violentamente con el gas circundante, esculpiendo cavidades y creando estructuras brillantes conocidas como objetos Herbig-Haro (HH).

La imagen de Circinus Oeste está repleta de estas señales. Se observan incontables objetos HH como pequeñas manchas rojizas, incluyendo tres descubiertos recientemente cerca de la pluma central oscura. Esta pluma central, conocida como la región Cir-MMS y que asemeja vagamente una mano oscura con largos dedos, alberga múltiples flujos moleculares. Cerca de su centro, la radiación de una estrella recién nacida está tallando una cavidad visible en la nube opaca, mientras que en el extremo inferior izquierdo de la nube, otra joven estrella anuncia su presencia.

Estas observaciones fueron posibles gracias a la Cámara de Energía Oscura (DECam), montada en el Telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros, en Cerro Tololo, Chile.
Estudiar los chorros, los objetos HH y las estrellas jóvenes ofrece a los astrónomos una visión detallada del proceso de formación estelar y de cómo estas nuevas estrellas interactúan y modifican su entorno nebular.
Así, la imagen de Circinus Oeste, una región aparentemente oscura desvela una intensa actividad creadora de nuevas estrellas y posiblemente nuevos planetas.
Fuente: NSF NOIRLab, Circinus West: A Dark Nebula Harboring a Nest of Newly Formed Stars
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