La administración Trump dio a conocer el viernes las líneas generales de su propuesta de presupuesto para la NASA en 2026. El plan busca acelerar la exploración humana de la Luna y Marte. Sin embargo, los recortes anunciados en programas científicos clave ya han comenzado a generar preocupación en la comunidad científica.

El núcleo de la propuesta es un fuerte impulso a la exploración tripulada. Se asignan más de 7 mil millones de dólares para la exploración lunar y se introducen mil millones en nuevas inversiones para programas enfocados en Marte. Dos prioridades son, regresar a la Luna antes que China y poner un astronauta en el planeta rojo. «Esta propuesta incluye inversiones para perseguir simultáneamente la exploración de la Luna y Marte, mientras aún se prioriza la investigación crítica en ciencia y tecnología», afirmó Janet Petro, administradora interina de la NASA, en el comunicado oficial.
Sin embargo, este enfoque viene acompañado de cambios drásticos y recortes significativos. La propuesta pone fin al programa Mars Sample Return (MSR), una misión considerada una prioridad científica, hasta ahora, por su potencial para buscar signos de vida pasada en Marte. El reporte del presupuesto la califica como «financieramente insostenible». Su cancelación representa un duro golpe para la ciencia planetaria y genera incertidumbre sobre el futuro de la exploración robótica de Marte.

Además, el plan redefine el proyecto Artemis. El cohete SLS (Space Launch System) y la cápsula Orion serían retirados después de la misión Artemis III, dando paso a sistemas comerciales de próxima generación, considerados más rentables. También se cancela el programa Gateway, la estación espacial planificada en órbita lunar, aunque se contempla la posibilidad de reutilizar los componentes ya fabricados.
La transición de la Estación Espacial Internacional (ISS) a reemplazos comerciales para 2030 también se acelera, reduciendo el tamaño de la tripulación y la investigación a bordo para enfocarla en esfuerzos críticos para la Luna y Marte. Esto plantea interrogantes sobre la continuidad de la investigación en órbita baja durante la transición y la preparación para el desmantelamiento seguro de la ISS.

La administración justifica estos cambios argumentando una mayor eficiencia fiscal, la eliminación de duplicidades y la concentración de recursos en la «misión central» de exploración espacial de la NASA. En esta línea, el presupuesto también elimina la financiación para iniciativas de aviación «verde» enfocadas en el clima y para programas DEIA (Diversidad, Equidad, Inclusión y Accesibilidad), redirigiendo esos fondos.
Si bien la propuesta busca proyectar una imagen de eficiencia y enfoque renovado en la exploración humana, las cancelaciones de programas científicos emblemáticos como MSR y la reestructuración de Artemis y la ISS generan inevitablemente preocupación sobre el balance entre la exploración tripulada y la investigación científica fundamental. El presupuesto propuesto ahora deberá pasar por el escrutinio y debate del Congreso, donde estas prioridades y recortes serán analizados en detalle.
Fuente: NASA
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
