En las profundidades de la luna Europa de Júpiter, en un océano debajo de sus capas de hielo, el ambiente podría ser templado y rico en nutrientes. Sería un entorno ideal para algunas formas de vida, algo que los científicos llamarían “habitable”.
Bien pues la misión Europa Clipper de la NASA, lanzada el pasado 14 de octubre, tiene como objetivo descubrir si esto existe.
Europa Clipper llegará al sistema joviano hasta abril de 2030 y desde el principio intentará sobrevivir a la exposición de la intensa radiación y el campo magnético del gigante de gas. Para esto, sobrevolará Europa 49 veces, acercándose y a alejándose en cada órbita, mientras mide el espesor de su capa helada en diversos sitios. Inventariará los materiales que encuentre en la superficie y los que pueda detectar debajo. Buscará huellas de compuestos orgánicos que pudieran formar alguno de los bloques básicos de la vida y tomará muestras de los gases expulsados de la luna, buscando, aquí también, pruebas de habitabilidad.
En definitiva, explorará a la distancia todas las posibilidades de señales de algún tipo de vida.



Sin embargo, la tarea se hará paso a paso. Y lo primero es conocer la química de la superficie y del océano líquido bajo. Para esto, Clipper lleva un generador de imágenes llamado MISE (Mapping Imaging Spectrometer for Europa), que observa en varias longitudes de onda en infrarrojo y tiene la capacidad de identificar diversos tipos de átomos y moléculas.
Otro instrumento de Clipper es E-THEMIS (Europa Thermal Emission Imaging System) que medirá las temperaturas superficiales intentando localizar puntos tibios y calientes.
En cuanto a las imágenes, el sistema EIS (Europa Imaging System) capturará la superficie de la luna joviana en altísima resolución, para entender la evolución de las zonas visibles.

Por su parte, el instrumento Europa-UVS (Europa Ultraviolet Spectrograph) buscará expulsiones de material en columnas de gas que pudieran llegar al espacio. De hecho, otros dos instrumentos, MASPEX (MAss SPectrometer for Planetary EXploration/Europa) y SUDA (SUrface Dust Analyzer) capturarán diminutos trozos de polvo u otros materiales similares para analizar su composición.
Para comprender mejor el espesor de la capa de hielo y la existencia del océano, junto con su profundidad y salinidad, la misión medirá el campo magnético inducido de la luna con el ECM (magnetómetro Europa Clipper) y combinará esos datos con mediciones de corrientes eléctricas de partículas cargadas que fluyen alrededor de Europa, datos proporcionados por PIMS (instrumento de plasma para sondeo magnético).

Además, los científicos buscarán la presencia del océano, la estructura y la topografía del hielo, utilizando REASON (Radar for Europa Assessment and Sounding to Near-surface), que examinará hasta 29 kilómetros de la corteza, un entorno potencialmente habitable. Medir los cambios que la gravedad de Europa provoca en las señales de radio debería ayudar a determinar el espesor del hielo y la profundidad del océano.
Clipper es una misión de lo más avanzada y cualquiera que sean las condiciones que se descubran, los hallazgos abrirán un nuevo capítulo en la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Sin duda, la exploración detallada de Europa por parte de la misión ayudará a los científicos a comprender mejor el potencial astrobiológico de esos mundos habitables.
Más información:
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
