Científicos del Instituto SETI y de la Universidad Estatal de Pensilvania utilizaron el Allen Telescope Array (ATA) para buscar señales de tecnología extraterrestre en el sistema estelar TRAPPIST-1.
El equipo pasó 28 horas escaneando el sistema en busca de señales de radio que pudieran indicar tecnología extraterrestre. Este proyecto marca la búsqueda más larga de señales de radio de TRAPPIST-1 con un solo objetivo.
Aunque no encontraron ninguna evidencia de tecnología extraterrestre, su trabajo proporcionó datos valiosos e introdujo una nueva forma de buscar señales en el futuro.

El proyecto se centró en un fenómeno denominado ocultación planeta-planeta (PPO, por sus siglas en inglés). Las PPO ocurren cuando un planeta se mueve frente a otro. Si existe vida inteligente en ese sistema estelar, las señales de radio enviadas entre planetas podrían filtrarse y ser detectadas desde la Tierra.
Utilizando el ATA, el equipo escaneó una amplia gama de frecuencias en busca de señales de banda estrecha que se consideran posibles señales de tecnología extraterrestre. El equipo filtró millones de señales potenciales, reduciendo el número a unos 11 000 candidatos para un análisis detallado. Los científicos detectaron entonces 2 264 de estas señales durante las ventanas de PPO previstas. Sin embargo, ninguna era de origen no humano.



Las nuevas capacidades del ATA, que incluyen un software avanzado para filtrar señales, ayudaron al equipo a separar las posibles emisiones extraterrestres de las provenientes de la Tierra. Los astrónomos piensan que perfeccionar estos métodos y centrarse en eventos como los PPO podría ayudar a aumentar las posibilidades de detectar señales extraterrestres en el futuro.
El sistema TRAPPIST-1 se compone de una estrella pequeña y fría, y siete planetas rocosos, algunos de ellos se mueven en la zona de habitabilidad, donde las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida, un ingrediente esencial para la vida tal como la conocemos. Esto convierte a TRAPPIST-1 en un objetivo primordial para buscar vida más allá de la Tierra.

TRAPPIST-1 se encuentra a unos 41 años luz en dirección de la constelación de Acuario.
Aún cuando el equipo no encontró ninguna señal extraterrestre esta vez, continuará mejorando sus técnicas de búsqueda, explorando otros sistemas estelares. Las futuras búsquedas con telescopios más grandes y potentes podrían ayudar a detectar señales aún más débiles y ampliar nuestra comprensión del universo.
Un artículo que describe la investigación ha sido aceptado para su publicación en la revista Astronomical Journal y está disponible en línea como preimpresión.
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