El segundo asteroide más grande del Sistema Solar estará visible en el cielo de invierno, justo en dirección de la constelación de Orión. Esta es una excelente oportunidad para intentar observarlo con tu telescopio o binoculares; incluso capturarlo con tu cámara o smartphone.
El 28 de marzo de 1802, el astrónomo alemán Heinrich Wilhelm Matthias Olbers miraba por su telescopio, ansioso por encontrar pequeños cuerpos celestes sin descubrir. La motivación venía de que apenas un año atrás el italiano Guiseppe Piazzi había descubierto a Ceres, a la postre el mayor de los asteroides.
Así, aquella noche de primavera de 1802 traería por fin frutos para Olberts: descubrió un pequeño punto que con el pasar de las noches se movía parecido a Ceres, entre las órbitas de Marte y Júpiter. El objeto fue llamado Pallas.
Los descubrimientos de Ceres y Pallas impulsaron que Olberts y muchos otros continuaran con la búsqueda de más cuerpos similares.

Justo cinco años después, el 29 de marzo de 1807, Wilhelm descubrió otro punto brillante sin clasificar. Semanas después y con mayores datos de las posiciones del nuevo objeto, se confirmó su naturaleza similar a la de Ceres y Pallas: cuerpos menores a un planeta normal, pero viajando entre las órbitas de Marte y Júpiter.
Olberts ofreció al magnífico Carl Gauss nombrar el tercero de los nuevos objetos y este le llamó Vesta, la diosa del hogar, hija de Saturno y de Ops y hermana de Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno y Ceres.
Hoy sabemos que Vesta es el segundo asteroide más grande y más masivo de todos los agrupados en el cinturón de asteroides.

Bien pues durante las últimas semanas de 2023 y primeras de 2024, Vesta navegará entre las constelaciones de Orión y Tauro, dos clásicas de esta temporada.
Cómo encontrar a Vesta
El 21 de diciembre llega el invierno en el hemisferio norte y el verano en el sur, pero además justo ese día Vesta se encuentra en oposición, lo que significa que estará en su punto más cercano a nosotros y más brillante.

A partir del 15 de diciembre el asteroide irá aumentando en luminosidad mientras viaja por la zona norte de Orión, justo por el brazo del gigante. El día 21 llega a magnitud 6.4 y estará a 236.5 millones de kilómetros. Con ese brillo, es casi seguro que podrás encontrarlo con unos binoculares y sin problemas con un telescopio de cuatro pulgadas de diámetro o mayor.
Siguiendo los mapas de su trayectoria, Vesta zumbará varias estrellas brillantes, lo cual podría ayudar a identificarlo.
- Diciembre 14 — 12′ al noreste la estrella Chi 2(χ2) Orionis de magnitud 4.6
- Diciembre 15 — 10′ al noroeste de la estrella Chi 2 Orionis
- Diciembre 23 — 22′ al norte de la estrella Chi1 (χ1) Orionis de magnitud 4.4
- Enero 7 — 16′ al noreste de la estrella Zeta (ζ) Tauri de magnitud 3.0
- Enero 8 — 12′ al norte de north of Zeta Tau
- Enero 11–14 — ½ ° al sur de la Nebulosa del Cangrejo o Messier 1
Todos los asteroides parecen puntos de luz cuando se observan con algún instrumento, porque incluso Ceres, el más grande, esta demasiado lejos como para resolver su disco.
Esto lo notaron bien los astrónomos del XIX que al descubrirlos notaban que eran cada vez más débiles, y por lo tanto más pequeños. Incluso su nombre hace referencia a esto «asteroide» viene del griego asteroeidēs, que significa «parecido a una estrella».

Vesta el brillante
La mayoría de los asteroides son de color oscuro, debido en parte a la erosión espacial provocada por la radiación y el bombardeo constante de partículas del Sol. Sin embargo, Vesta permanece muy brillante. Su albedo (la cantidad de luz que refleja su superficie) es del 43 por ciento, haciéndolo incluso más brillante que la Tierra (albedo de 30 por ciento).

Hasta donde sabemos, Vesta cuenta con un núcleo metálico, rodeado de un manto rocoso y rematado por una superficie más ligera y escombrosa. Es posible que el núcleo haya generado un ligero campo magnético temporal que protegió la superficie de Vesta, manteniendo así su apariencia «más fresca y brillante».
Vesta cuenta con muchos cráteres importantes que dan cuenta de su pasado violento. Algunos meteoritos recuperados en la Tierra se piensa corresponden a fragmentos lanzados desde el asteroide después de algún gran impacto.

Hasta ahora, las mejores imágenes de Vesta las tenemos gracias a la sonda Dawn de la NASA, que de mayo de 2011 a septiembre de 2012 sobrevoló el asteroide permitiendo estudiarlo como nunca antes.
En fin, dejemos para otra ocasión un análisis más profundo de Vesta y añadamos en la agenda las siguientes semanas para ver al asteroide pasar por las estrellas de dos de las constelaciones más famosas, el gigante y el toro.
Más información: VESTA SETS SAIL ACROSS ORION
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