Las joyas del héroe: una mirada al cielo de Perseo

Perseo, el héroe mitológico griego, es uno de los varios nombres reconocidos por la mayoría los astrónomos aficionados. Al más puro estilo Marvel, su narración rivaliza en épica, suspenso y aventura con la de Orión, Hércules y el mismo Zeus.

Pero en cuestión objetos astronómicos, sin duda lo recordamos como el hogar del hermoso cúmulo doble, NGC 869 y NGC 884, la nebulosa planetaria M78, la enigmática estrella Algol y algunos más.

Por eso, en la segunda quincena de noviembre la constelación de Perseo es una de las imperdibles.

Constelación de Perseo. Ilustración: AU and Sky & Telescope magazine (Roger Sinnott & Rick Fienberg)

Dos por uno

Comencemos por el primer par de objetos que siempre llaman la atención usando binoculares y que son un muy buen punto de inicio para el recorrido. Es increíble cómo Charles Messier pudo haberlos pasado por alto. Si acaso los hubiera encontrado seguro estarían en su catálogo. Me refiero a un cúmulo estelar doble.

NGC 869 y NGC 884 están en la zona de la cabeza del héroe y son dos gemas llenas de estrellas jóvenes. Es curioso como en un espacio tan reducido han podido desarrollarse esto cúmulos estelares. Eso, precisamente, es lo primero que nos impacta: docenas y docenas de estrellas colocadas como en dos montículos.

Hoy sabemos que tienen una distancia a nosotros de unos 7500 años luz, pero la separación real entre ellos es apenas unos cuantos cientos de años luz.

Como dijimos, ambos cúmulos son jóvenes. Los trabajos publicados sobre su edad no reportan más de 15 a 20 millones de años, algo que podemos comparar con las Pleiades y sus alrededor de 120 millones de años.

Sin duda, un par de binoculares, 7×50 por ejemplo, o un telescopio pequeño o mediano son suficientes para disfrutar no sólo de las regiones más tupidas, sino del halo estelar de las periferias.

Cúmulo doble de Perseo

Un vaivén de soles

Desde esta zona colindante con Cassiopeia, donde están los cúmulos, vamos hasta la supergigante amarilla de magnitud 2, Mirfak o (Alfa [α] Persei). Es la estrella más brillante de la constelación, aunque no todo se queda ahí. Si deambulamos con la vista en el campo cercano identificaremos muchas más estrellas alrededor, pertenecientes al cúmulo abierto Melotte 20, uno de los 245 cúmulos estelares en el catálogo publicado por el astrónomo británico Philibert Jacques Melotte en 1915.

Melotte 20, más conocido como el cúmulo de alfa persei, está formado por unas 500 estrellas, entre las cuales están delta (δ), sigma (σ) y psi (ψ) Persei. El centro del cúmulo se encuentra al noroeste de Mirfak, abarca unos 3.5° de cielo y se encuentra a unos 560 años luz de nosotros. La extension de la distribución estelar es grande y hay evidencia de que el cúmulo ha sufrido segregación de masa, es decir, debido a las frecuentes interacciones gravitacionales, las estrellas más masivas se han ido agrupando en el centro del cúmulo, mientras que las más ligeras se han desplazado hacia el exterior.

El cúmulo de alfa persei es un excelente objeto para observar con binoculares o un telescopio mediano. Sus estrellas parecen deambular formando líneas y curvas hacia el sureste, luego muestra formaciones de regreso hacia el oeste y finalmente hacia sigma, psi y delta.

Cúmulo estelar Melotte 20 en Perseo. Foto: Martin Gembec.

La estrella del mal

Desde el campo estrellado alrededor de Mirfak, un demonio se ubica cerca.

Algol (beta [β] persei, del árabe رأس الغول Ra’s al-Ghul) fue apodada la Estrella Demonio por los antiguos observadores: la imaginaban en la constelación como el ojo maligno de la Gorgona Medusa.

Pero claro, este mote no es gratuito, mientras otras estrellas notables de Perseo mantienen un brillo constante, Algol parece estar guiñando lentamente.

La ciencia detrás de la estrella es fascinante y hoy entendemos que los guiños no se deben a alguna fuerza sobrenatural, sino que son provocados por la naturaleza binaria de Algol.

Algol es la estrella binaria eclipsante más conocida del cielo del norte, ubicada a unos 93 años luz de nosotros. Si bien normalmente brilla de manera constante con una magnitud de 2.1, desciende a magnitud de 3.4 durante aproximadamente 10 horas cada 2.87 días. Es entonces, cuando la estrella primaria tipo B del sistema es parcialmente eclipsada por la compañera más débil de tipo G, que se produce el enigmático guiño.

Ver a Algol a través de binoculares y pensar en el ojo parpadeante es una forma interesante de entender que vivimos en un universo dinámico. Si quieres registrar los cambios en el brillo, puedes comparar su apariencia con las estrellas cercanas que no cambian. Una tabla acumulando tus datos te puede ayudar a crear tu propia curva de luz para Algol.

Ilustración del sistema estelar Algol.

Un fino enjambre

Si bien Messier no registró el cúmulo doble, sí incluyó otro sorprendente objeto que podemos disfrutar a través de binoculares: el cúmulo estelar M34, ubicado a 5° al noroeste de Algol y 7° al este de Almach (gamma [γ] Andromedae). El grupo se encuentra a unos 1500 años luz de distancia y es, sin duda, un magnífico blanco que no te puedes perder.

M34 abarca medio grado en el cielo, lo mismo que la luna llena. Cuenta con unas 400 estrellas, la mayoría brillando entre magnitud 7 y 13. Todo el conjunto se ubica a unos 1500 años luz de nosotros, tiene unos 7.5 años luz de radio y el rango de edad estimado va de 200 a 800 millones de años, aunque los resultados más ajustados le dan entre 200 y 250 millones de años.

A través de unos binoculares medianos es posible contar una docena de estrellas bañadas por el brillo brumoso de las más débiles que no llegan a resolverse. Un telescopio mediano sin duda multiplica el número visible por dos y deja ver la extensión real del grupo.

Cumulo estelar Messier 34 en Perseo.

La pequeña Dumbbell

Finalmente vamos hasta la zona cercana al doble cúmulo para encontrarnos con una escena futura del Sol: la nebulosa planetaria Messier 76.

De entrada es importante decir que necesitamos al menos un telescopio mediano para verla; un telescopio con más de 10 pulgadas resultaría ideal.

M76 es el ejemplo de lo que pasará con el Sol dentro de unos 5500 millones de años. Una vez que el combustible nuclear se agote, las capas externas de gas comenzarán a expandirse y la gravedad no será suficiente para detenerlas. El resultado: una bella e intrigante estructura simétrica formada por todos los elementos procesados hasta ese momento.

Por su parecido a la famosa nebulosa planetaria de Vulpecula, Messier 27, la de Perseo es conocida como la Pequeña Dumbbell.

Se estima una distancia a nosotros de 2500 años luz y un diámetro de 1.23 años luz.

Como en la gran mayoría de las otras nebulosas planetarias, la estrella central, una enana blanca, es la responsable de ionizar e iluminar todo el gas circundante, generando los anillos de colores asociados con los diversos elementos químicos. Las enanas blancas son objetos muy interesantes y peculiares, formadas por materiales exóticos donde los núcleos atómicos y electrones degenerados gobiernan las propiedades.

Podemos decir que las enanas blancas son una colección de iones cargados, en gran parte núcleos de helio y carbono flotando en un mar de electrones que han sido despojados de los núcleos. Las enanas blancas son luminosas no porque generen energía sino porque han atrapado una gran cantidad de calor que se irradia gradualmente. En el caso de la pequeña Dumbbell se le estima ¡una temperatura superficial de 87700 °C!

El material de las enanas blancas es tan denso que una pequeña cucharada de ellas podría pesar unas 10 toneladas.

Nebulosa planetaria M76. Imagen: Göran Nilsson, Wim van Berlo & The Liverpool Telescope

Por supuesto Perseo tiene muchos más objetos interesantes: estrellas dobles que emiten en rayos X (como X Persei), algunas otras son pulsantes (como Rho persei), varios cúmulos estelares más, la peculiar nebulosa alargada NGC 1499, conocida como Nebulosa California, varias galaxias notables (NGC 1023, NGC 1260 y el Cúmulo de galaxias de Perseo), Cuasares increíblemente lejanos (como 3C31 a 237 millones de años luz de nosotros) y desde luego es la fuente de la famosa lluvia de meteoros Perseidas.

Pero dejaremos hasta aquí este recorrido por Perseo, una zona imperdible que está disponible a principio de la noche desde la segunda semana de noviembre hasta finales de enero.

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